¿Alguna vez os habéis planteado qué haríais si os tocara la lotería? La verdad es que esta es una pregunta que todos nos hemos hecho alguna vez, no digáis lo contrario. Aunque sepamos que las posibilidades son las que son, es inevitable pensar en cómo nos organizaríamos en caso de que obtuviéramos ese llamado «pico» en uno de los sorteos en los que solamos jugar. Desde luego, no cabe la menor duda de que tendríamos en la cabeza un montón de cosas para poder disponer de una vida que realmente consideráramos mejor. Aquí os dejamos algunas ideas de las que seguro que son habituales y que han pasado por vuestra cabeza al pensar en esto:
- Quitaros de en medio la hipoteca o amortizar parte de ella para que la cuota que tengamos que pagar sea más asumible o, en su caso, reducir el plazo que nos falta por pagar.
- Tapar algunos agujeros que tengamos pendientes: terminar de pagar el coche, quitarnos de encima el pago de algún crédito…
- Hacer alguna reforma en casa, que ya sabéis que la vivienda ha de ser nuestro bien más preciado y, si no cuidamos de él, se va degradando solamente con el paso del tiempo.
- Vivir más la vida: salir a cenar más a menudo o tomarnos unas más que merecidas vacaciones.
De aquí en adelante, os voy a comentar cuál ha sido mi filosofía al respecto. Lo que he intentado ha sido siempre poner un poco de dinero en cada uno de esos 4 puntos, de tal modo que pueda disfrutar un poquito de las ventajas que tiene cada uno de ellos. Y tengo que reconocerme a mí mismo que me ha ido muy bien. Sí: como seguro que estáis suponiendo, gané la lotería en una ocasión (ahora os hablaré de ello) y creo que es básico que tengamos en mente siempre la importancia de partir lo ganado entre el disfrute inmediato y la «inversión» en calidad de vida presente y sobre todo futura.
Siempre me ha gustado jugar a la lotería. Lo he hecho a título individual y también desde el plano de una peña, así que estoy bastante metido en estos temas. Ni que decir tiene que siempre es más cómodo hacerlo todo desde una misma administración y que esta tenga disponibilidad online. Este fue el motivo por el que suelo jugar con Lotería María Victoria, porque puedo tener acceso a todos los sorteos y hay servicios para peñas incluso sin necesidad de tener que acudir presencialmente. En una de estas participaciones, me tocó un pico en la Lotería de Navidad y fue entonces cuando decidí empezar a hacer algo que siempre he querido hacer: turismo rural.
Para mí, lo cierto es que disfrutar del turismo rural es una especie de fantasía. No hay nada que me proporcione más paz que estar en medio de la naturaleza, disfrutando del silencio que ofrece un espacio como lo puede ser la montaña o un río. Se eliminan los altos niveles de estrés a los que estamos sometidos en el día a día, la ansiedad que nos provocan las obligaciones familiares y laborales e incluso aspectos como la depresión. No hay nada que merezca más la pena que invertir tiempo en nosotros mismos y hacer turismo rural es la mejor manera de hacerlo posible.
La verdad es que es maravilloso poder disfrutar de experiencias como de las que estoy hablando. Y esto explica que el gasto en turismo rural aumentara en un 7’6% en 2024, de acuerdo a lo que dice una noticia publicada en la web de la agencia de noticias Europa Press. Desde la pandemia, tendemos a valorar más este tipo de escapadas y a apostar por la calma, por la tranquilidad. Hemos descubierto que esta es la mejor manera de descansar y disfrutar de la vida, al margen de tumultos de gente y agobios. Las vacaciones están para reencontrarnos con nosotros mismos y lo que he descubierto, al menos en mi caso, es que el turismo rural me puede ayudar mucho con esto.
El dato del que os hablaba en el párrafo anterior no es el único que pone de manifiesto que el turismo rural es tendencia en España. En la web de Tecnohotel News se hace saber que el turismo rural gana fuerza en España porque el 69% de los viajeros apuesta por pueblos pequeños a la hora de viajar. Soy uno de ellos y me siento muy orgulloso de serlo, no lo voy a poner en duda. Pero es que, si casi 7 de cada 10 personas hace lo mismo que yo, estaremos de acuerdo en afirmar que es porque el turismo rural tiene mucho que ofrecer.
Yo he disfrutado muchísimo del turismo rural desde que me tocó la lotería. Además, creo que es conveniente señalar que el turismo rural es una de las formas de viajar más baratas, principalmente si las comparamos con todo lo que tiene que ver con la playa o las ciudades de interior más demandadas. Para mí, poder viajar de esta manera ha sido un auténtico descubrimiento y me ha gustado tanto que son varias veces cada año las que procuro salir a la naturaleza, a hacer turismo rural, para no perder la costumbre y encontrar toda la paz que quiero y que necesito.
Mi familia también ha valorado muchísimo esta iniciativa
Viajar se ha convertido en uno de mis pasatiempos preferidos, eso ya lo sabéis, pero siempre es mucho mejor cuando nos acompaña la familia. El hecho de poder estar en un entorno como del que os he hablado, tranquilo y relajado, con las personas a las que más quiero es una de las cosas que adoramos hacer siempre y no cabe la menor duda de que se trata de algo que contribuye de una manera sustancial a que maximicemos la felicidad que alcanzamos en esos momentos. Ese es siempre el objetivo que hay que perseguir en un momento como del que estamos hablando y lo que al final nos va a dejar el mejor de los recuerdos.
Hay una cosa que me vuelve especialmente loco de todo lo que rodea a este tipo de viajes. Los sitios que son elementales en términos de turismo rural son lugares en los que no hay demasiada cobertura de móvil. Esa siempre es una buena noticia porque va a permitir que dejemos de tener la vista puesta en la pantalla para que podamos ponerla donde la debemos tener: en las personas que me rodean, en mi familia. No hay mayor lujo que ese y la verdad es que todo lo que rodea a las nuevas tecnologías ha contribuido a que lo valoremos menos de lo que realmente merece la pena, ¿no os parece?
Por supuesto, otra de las grandes cosas que tiene el turismo rural es que proporciona la posibilidad de hacer una enorme cantidad de actividades que nos permitirán hacer mejor nuestra estancia en el lugar exacto que hayamos elegido. Rutas, avistamiento de aves, paseos a caballo, astronomía… las posibilidades son tantas que podríamos pasar un montón de días en un solo lugar y no haber hecho una actividad que se pareciera a cualquier otra anterior que hubiéramos tenido en la mente. Es por eso por lo que el turismo rural tiene una capacidad de sorprender tan alta en comparación con otros modelos de turismo que están masificados y en el que sabemos más en concreto a qué vamos.
En otras palabras, el turismo rural es un turismo activo, que es lo que necesitamos las personas para disfrutar de nuestra estancia en el lugar en el que hayamos puesto el foco. Los seres humanos, incluso cuando hemos acudido a un sitio a ganar en paz y tranquilidad, tenemos que hacer todo lo posible por conocer el entorno que nos rodea porque eso nos va a ayudar de una manera mucho más grande de lo que creemos a descansar, a olvidarnos de la rutina que podamos tener en nuestra ciudad o municipio habitual. Cuando una persona viaja y conoce otro entorno diferente al que se encuentra cada día en su ciudad, está claro que encuentra motivos para adoptar una actitud mucho más positiva y eso siempre ayuda a ser felices.
Siempre es un buen momento para plantearse viajes a sitios de lo más recónditos. El mundo no solo se compone de grandísimas ciudades ni de lugares turísticos de lo más concurridos. Hay tantas opciones como os podáis imaginar y la verdad es que sería una pena que descartáramos un grupo de ellas simplemente porque creemos que no son las que más nos van a gustar. Hay que dejarse sorprender y ser abiertos de mente, que la vida es demasiado corta como para encasillarnos en cosas que tengamos más que vistas y para dejar de lado otras que nos puedan hacer los días mejores y nos generen experiencias de las que nos vayamos a acordar durante el resto de nuestras vidas. Eso es lo que merece la pena.